viernes, noviembre 26, 2021

Viernes de lecturas liberales: La Economía en una Lección, por Henry Hazlitt

 
Siguiendo con los libros de este listado, acá va uno de Henry Hazlitt. En él el autor parte de la base del ensayo de Bastiat Lo que se ve y lo que no se ve, buscando rebatir una serie de falacias en Economía a las que los enemigos del  liberalismo recurren para desacreditarlo, haciéndolo Hazlitt recurriendo más a datos que a relatos, como decimos a menudo. Y es que muchas veces los ataques contra la libertad sólo son poesía vana, construcciones sobre arena, que cuando se contrastan con una visión más amplia, y este es otro de los recursos a los que apela Hazlitt, se revelan sólo justificaciones para engordar un Estado y a los que viven de él, que es como decir a los que viven del resto.

Origen: Zenith Soluciones 

La yapa: Una sola lección para rebatir mil mentiras

domingo, noviembre 07, 2021

Petición de los fabricantes de candelas, velas, lámparas, candeleros, faroles, apagavelas, apagadores y productores de sebo, aceite, resina, alcohol y generalmente de todo lo que concierne al alumbrado (sátira de Frédéric Bastiat publicada en Sofismas Económicos, cap VII, de 1847)


Petición de los fabricantes de candelas, velas, lámparas, candeleros, faroles, apagavelas, apagadores y productores de sebo, aceite, resina, alcohol y generalmente de todo lo que concierne al alumbrado (sátira de Frédéric Bastiat publicada en Sofismas Económicos, cap VII, de 1847)

A los señores miembros de la Cámara de Diputados
Señores:

Ustedes están en el buen camino. Rechazan las teorías abstractas; la abundancia y el buen mercado les impresionan poco. Se preocupan sobre todo por la suerte del productor. Ustedes le quieren liberar de la competencia exterior; en una palabra, ustedes le reservan el mercado nacional al trabajo nacional.

Venimos a ofrecerles a Ustedes una maravillosa ocasión para aplicar su... ¿Cómo diríamos? ¿Su teoría? No, nada es más engañoso que la teoría. ¿Su doctrina? ¿Su sistema? ¿Su principio? Pero Ustedes no aman las doctrinas, Ustedes tienen horror a los sistemas y, en cuanto a los principios, declaran que no existen en economía social; diremos por tanto su práctica, su práctica sin teoría y sin principios.

Nosotros sufrimos la intolerable competencia de un rival extranjero colocado, por lo que parece, en unas condiciones tan superiores a las nuestras en la producción de la luz que inunda nuestro mercado nacional a un precio fabulosamente reducido; porque, inmediatamente después de que él sale, nuestras ventas cesan, todos los consumidores se vuelven a él y una rama de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, es colocada de golpe en el estancamiento más completo. Este rival, que no es otro que el sol, nos hace una guerra tan encarnizada que sospechamos que nos ha sido suscitado por la pérfida Albión (¡buena diplomacia para los tiempos que corren!) en vista de que tiene por esta isla orgullosa consideraciones de las que se exime respecto a nosotros.

Demandamos que Ustedes tengan el agrado de hacer una ley que ordene el cierre de todas las ventanas, tragaluces, pantallas, contraventanas, postigos, cortinas, cuarterones, claraboyas, persianas, en una palabra, de todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casas, en perjuicio de las bellas industrias con las que nos jactamos de haber dotado al país, pues sería ingratitud abandonarnos hoy en una lucha así de desigual.

Quieran los señores Diputados no tomar nuestra petición como una sátira y no rechazarla sin al menos escuchar las razones que tenemos que hacer valer para apoyarla.

Primero, si Ustedes cierran tanto como sea posible todo acceso a la luz natural, si Ustedes crearan así la necesidad de luz artificial, ¿cuál es en Francia la industria que, de una en una, no sería estimulada?

Si se consume más sebo, serán necesarios más bueyes y carneros y, en consecuencia, se querrá multiplicar los prados artificiales, la carne, la lana, el cuero y sobre todo los abonos, base de toda la riqueza agrícola.

Si se consume más aceite, se querrá extender el cultivo de la adormidera, del olivo, de la colza. Estas plantas ricas y agotadoras del suelo vendrían a propósito para sacar ganancias de esta fertilidad que la cría de las bestias ha comunicado a nuestro territorio.

Nuestros páramos se cubrirán de árboles resinosos. Numerosos enjambres de abejas concentrarán en nuestras montañas tesoros perfumados que se evaporan hoy sin utilidad, como las flores de las que emanan. No habría por tanto una rama de la agricultura que no tuviera un gran desarrollo.

Lo mismo sucede con la navegación: millares de buques irán a la pesca de la ballena y dentro de poco tiempo tendremos una marina capaz de defender el honor de Francia y de responder a la patriótica susceptibilidad de los peticionarios firmantes, mercaderes de candelas, etc.

¿Pero qué diremos de los artículos París? Vean las doraduras, los bronces, los cristales en candeleros, en lámparas, en arañas, en candelabros, brillar en espaciosos almacenes comparados con lo que hoy no son más que tiendas.

No hay pobre resinero, en la cumbre de su duna, o triste minero, en el fondo de su negra galería, que no vean aumentados su salario y su bienestar.

Quieran reflexionarlo, señores, y quedarán convencidos que no puede haber un francés, desde el opulento accionista de Anzin hasta el más humilde vendedor de fósforos, a quien el éxito de nuestra demanda no mejore su condición.

Prevemos sus objeciones, señores; pero Ustedes no nos opondrán una sola que no hayan recogido en los libros usados por los partidarios de la libertad comercial. Osamos desafiarlos a pronunciar una palabra contra nosotros que no se regrese al instante contra Ustedes mismos y contra el principio que dirige toda su política.

¿Nos dirán que, si ganamos esta protección, Francia no ganará nada porque el consumidor hará los gastos?

Les responderemos:

Ustedes no tienen el derecho de invocar los intereses del consumidor. Cuando se les ha encontrado opuestos al productor, en todas las circunstancias los han sacrificado. Ustedes lo han hecho para estimular el trabajo, para acrecentar el campo de trabajo. Por el mismo motivo, lo deben hacer todavía.

Ustedes mismos han salido al encuentro de la objeción cuando han dicho: el consumidor está interesado en la libre introducción del hierro, de la hulla, del ajonjolí, del trigo y de las telas. - Sí, dijeron Ustedes, pero el productor está interesado en su exclusión. - Y bien, si los consumidores están interesados en la admisión de la luz natural, los productores lo están en su prohibición.

Pero, dirán Ustedes todavía, el productor y el consumidor no son más que uno solo. Si el fabricante gana por la protección, hará ganar al agricultor. Si la agricultura prospera, abrirá mercado a las fábricas. - ¡Y bien! Si nos confieren el monopolio del alumbrado durante el día, primero compraremos mucho sebo, carbón, aceite, resinas, cera, alcohol, plata, hierro, bronces, cristales, para alimentar nuestra industria y, además, nosotros y nuestros numerosos abastecedores nos haremos ricos, consumiremos mucho y esparciremos bienestar en todas las ramas del trabajo nacional.

¿Dirán Ustedes que la luz del sol es un don gratuito y que rechazar los dones gratuitos sería rechazar la riqueza misma bajo el pretexto de estimular los medios para adquirirla?

Pero pongan atención a que Ustedes llevan la muerte en el corazón de su política; pongan atención a que hasta aquí ustedes han rechazado siempre el producto extranjero porque él se aproxima a ser don gratuito y precisamente porque se aproxima a ser don gratuito. Para cumplir las exigencias de otros monopolizadores, Ustedes tenían un semi-motivo; para acoger nuestra demanda, Ustedes tienen un motivo completo y rechazarnos precisamente por usar el fundamento de Ustedes mismos sobre el que nos hemos fundamentado más que los demás sería formular la ecuación + x + = -; en otros términos, sería amontonar absurdo sobre absurdo.

El trabajo y la naturaleza concurren en proporciones diversas, según los países y los climas, a la creación de un producto. La parte que pone la naturaleza es siempre gratuita; la parte del trabajo es la que le da valor y por la que se paga.

Si una naranja de Lisboa se vende a mitad de precio que una naranja de París es porque el calor natural y por consecuencia gratuito hace por una lo que la otra debe a un calor artificial y por tanto costoso.

Luego, cuando una naranja nos llega de Portugal, se puede decir que nos ha sido dada la mitad gratuitamente, la mitad a título oneroso o, en otros términos, a mitad de precio en relación con aquella de París.

Ahora bien, es precisamente esta semi-gratuidad (perdón por la palabra) lo que Ustedes alegan para excluirla. Ustedes dicen: ¿Cómo el trabajo nacional podría soportar la competencia del trabajo extranjero cuando aquél tiene que hacer todo y éste no cumple más que la mitad de la tarea, pues el sol se encarga del resto? Pero si la semi-gratuidad les decide a rechazar la competencia, ¿cómo la gratuidad entera les llevará a admitir la competencia? O no son lógicos o deberían rechazar la semi-gratuidad como dañina a nuestro trabajo nacional, rechazar a fortiori y con el doble más de celo la gratuidad entera.

Otra vez, cuando un producto, hulla, hierro, trigo o tela, nos viene de fuera y podemos adquirirlo con menos trabajo que si lo hiciéramos nosotros mismos, la diferencia es un don gratuito que se nos confiere. Este don es más o menos considerable conforme la diferencia sea más o menos grande. Es de un cuarto, la mitad o tres cuartos del valor del producto si el extranjero no nos pide más que tres cuartos, la mitad o un cuarto del pago. Es tan completo como podría ser cuando el donador, como hace el sol por la luz, no nos pide nada. La cuestión, lo postulamos formalmente, es saber si Ustedes quieren para Francia el beneficio del consumo gratuito o las pretendidas ventajas de la producción onerosa.

Escojan, pero sean lógicos; porque, en tanto que Ustedes rechacen, como lo han hecho, la hulla, el hierro, el trigo y los tejidos extranjeros en la proporción en que su precio se aproxima a cero, qué inconsecuente sería admitir la luz del sol, cuyo precio es cero durante todo el día.

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martes, noviembre 02, 2021

Reflexiones sobre el cierre de Antamina, por Eduardo Moane Drago


Reflexiones sobre el cierre de Antamina, por Eduardo Moane Drago


Hace muchos años conversábamos con el alcalde de Kimbiri en la zona del Vrae, cuando entre broma y broma me dice lo siguiente: “Eduardo, acá estamos fregados, no tenemos una mina a quien joder”. Bello comentario que viene muy a colación de lo que sucede en la relación entre las operaciones mineras, petroleras, generadoras y transmisoras con las poblaciones de su entorno.

Cuando también hace muchos años, 5 comunidades de la zona de Tintaya se oponían a la operación de la nueva presa de relaves, a pesar de que se había llevado a cabo las asambleas correspondientes y la presa ya estaba por entrar en operación, trabajamos con Lucio Rios, (gerente de la operación en ese entonces), un FODA con cada una de las comunidades y se detectó que el agua era lo que más necesitaban. Pues se hicieron trabajos de pozos, canales y abastecimiento de agua potable (con planta de tratamiento) a estas 4 comunidades. Huisa Collana, era la quinta comunidad (ganaderos) con fama de ser gente complicada. En el taller se evidenció que no querían nada de lo que pudimos ofrecer. Pues bien, en el refrigerio el presidente de la comunidad me dijo cuál era su verdadera intención (que por respeto a los lectores no puedo reproducir), y ese comentario bastó para que yo vuelva a la sala y les diga a los comuneros que estábamos perdiendo el tiempo y que mejor vayan a ver su ganado. Cerramos el taller y nos retiramos. Ojo, la indicación a la operación es que a esa comunidad no le compras leche, queso o carne así vengan a rogar. Ya saben quien vino a tocar la puerta 6 meses más tarde.

En toda negociación uno debe tener claro en qué momento hay que pararse de la mesa, o “pararle el macho” a la otra parte. Lamentablemente en nuestro país no ha habido muchos ejemplos de esto en las relaciones minería y comunidades, con lo cual estas últimas están muy crecidas, porque saben que al minero le da infarto antes de parar la operación. Yo creo que si MMG hubiese hecho un buen due diligence social, no habría comprado Las Bambas. Esta operación venía con una bomba atómica social generada por haber cedido permanentemente a las demandas de la población, muchas de ellas totalmente infundadas. Cosa que en nuestra opinión ha continuado en la nueva administración. ¿Por qué tendría que dejar de atacarte si hacer esto es un negocio redondo?

Lo que acaba de hacer Antamina lo hizo Newmont Gold en México cuando los transportistas de mineral apoyados por un congresista delincuente la empezaron a chantajear. Entonces, no será que el problema no solo es de las comunidades, quienes evidentemente han aprendido una dinámica en la que ellos siempre ganan, sino de las empresas que prefieren la rentabilidad de corto plazo que la sostenibilidad de la operación. Si hacemos una verdadera introspección, en los temas sociales yo no tengo duda de que muchas mineras toman decisiones de corto plazo. Y lo peor de todo, es que la minería es una industria donde he encontrado poco pensamiento estratégico en el tema social, teniendo un accionar más reactivo que proactivo.

El otro elemento que no podemos dejar de lado es el de los delincuentes que están atrás de las poblaciones menos favorecidas, a las que manipulan a su antojo. Cuando hablamos de pobladores, muchas veces omitimos señalar que quienes lideran estos procesos confrontacionales son como los que lideran las invasiones de terrenos. Profesionales que están buscando llevar agua para su molino. Todos conocemos a los hermanos abogados de Las Bambas que organizaban los ataques a la operación y cobraban un porcentaje de lo que la mina pagaba. El Punaso no fue un movimiento por reclamos sociales, el financiamiento de ese movimiento social vino del narcotráfico, la minería informal y las mafias del contrabando que no querían la formalidad que suponía la continuidad de Bear Creek Minning.

Creo que desconocer ese lado oscuro del conflicto social no nos ayuda a entenderlo. Los ataques al proyecto Tía María, cuyas poblaciones sí tenían una historia complicada con Southern, también fue financiado y muy bien planificado por personas con una clara ideología y otro tipo de intereses. Esos honderos con capacidad para meterle una piedra a la luna del helicóptero a más de 100 metros no eran de Moquegua, y los recursos que se utilizaron para pagar al sindicato de construcción civil, a los jaladores de trabajadores temporales para la cosecha del arroz, así como el financiamiento de la olla común para darle de comer a todo este ejército, vino de un personaje que menos mal acabó comprometido por un plato de lentejas.

Creo que el cierre de Antamina es un mensaje muy claro a las verdaderas poblaciones aledañas a la operación respecto a que esta es una posibilidad real. Las Bambas debería seguir este camino. Los mineros no son estratégicos, y están enfrentados a un movimiento de izquierda que tiene un plan muy bien diseñado y en plena ejecución. Cuando el minero duerme, la izquierda planifica. Antes del Perumín del año pasado, fue claro que las reuniones de los presidentes regionales del sur con el de Junín, todos de izquierda, así como las reuniones con Antauro, anunciaban un posible ataque durante el evento. Se duplicó la seguridad. Eso es estratégico. Tengan claro que cuando volvamos a los eventos presenciales, y si todavía tenemos país, este es un objetivo de la izquierda así como del movimiento Antaurista, y si no lo reconoces es porque sigues durmiendo.

Para terminar, creo que apelar al Estado en el Perú es como “pedirle peras al horno” frase del Sr. Maduro, que como muchas de nuestro actual presidente, pasarán a la historia de la ignorancia con poder. En 20 años ningún gobierno ha sabido resolver conflictos sociales en el Perú. Ministros viajando a Cajamarca, Presidentes sobrevolando conflictos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir premiando el mal comportamiento? Exigir que vengan ministros y ceder, lo único que hace es darle poder al otro lado. Soltar a los hermanos delincuentes abogados en Las Bambas porque lo exige la población, y mil perlas más en las que las empresas han cedido a la presión social. En este tema del cierre de Antamina sí creo que hay que seguir el pensamiento marxista, la decisión de Antamina está agudizando las contradicciones, y poniendo en evidencia que somos un país inviable para la inversión extranjera, hasta que tengamos un gobierno que ponga en la cárcel a los abogados de las comunidades de Las Bambas, a los invasores de terrenos, en pocas palabras, a todos los Cerrones que están dando vuelta por el país libremente. Y recuerden que ahora Cerrón tiene los recursos para financiar lo que quiera. Creo que pedirle a un gobierno delincuencial de extrema izquierda que proteja la inversión privada es estar un poco desfasado de la realidad.  Algo así como sacar la calculadora para ver si el Perú todavía tiene posibilidades de llegar al mundial. 

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